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Ejercito Mexicano y su papel en Chiapas




El articulo que reproduzco a continuacion aparecio hoy en La Jornada.

En mi opinion las observaciones del autor dan justo en el blanco. El pensar
que el Ejercito Nacional es el diablo encarnado es una opinion bastante 
simplista que los trasnochados de la izquierda han manejado. Y por cierto la 
observacion de que fue personal de la DFS quien disparo desde las azoteas en 
Tlaltelolco confirma el posting que puse ayer en el que narro un hecho, en 
Puebla, del que fui testigo por alla el ano 74 o 75.

Saludos y disfruten,

Horacio Soberon
 
PD. Mi respetos al autor, pueden estar seguros que la furia de los 
"companeros" que leen La Jornada como si fuera la Biblia sera de pronostico 
reservado. Por otro lado, la pieza de Carlos Fuentes en la misma edicion dice 
mucho sobre la integridad de el autor. En los medios nacionales ataca a 
los imperialistas del norte despiadadamente (con chicotito y vara de 
membrillo). Luego se viene a pasar sus sabaticos aqui, a la mismisima 
Babilonia, a la Harvard (Hereford?) de Salinas, a cobrar en Dolares y a
pregonar las bondades de la hermandad de los paises de Norte America 
(sera que CF es la identidad secreta del Mil Mascaras?).

A continuacion el articulo de Sergio (saludos) Aguayo Quezada:

      Sergio Aguayo Quezada  
      Militares  
     
       Que piensan los militares sobre el momento que vive Mexico?  Hacia donde
 van a inclinar su indiscutible fuerza? Estas inquietudes se avivaron cuando, el
     5 de mayo pasado, las fuerzas armadas hicieron una impresionante exhibicion
     de poderio militar seguida de un breve discurso que el secretario de la
     Defensa, general Enrique Cervantes Aguirre, pronuncio ante el Presidente de
     la Repzblica.
      
     Para apreciar mejor la trascendencia de lo que paso el 5 de mayo, son
 indispensables algunos antecedentes sobre la evolucion de las relaciones entre
 civiles y militares en Mexico. Nuestro sistema politico se construyo sobre los
  fusiles revolucionarios y la mision expresa de los militares ha sido, y sigue
  siendo, la de coadyuvar en el mantenimiento del orden interno y la de defender
     las instituciones. Lo que se ha modificado, y mucho, es la forma como se
     entiende e instrumenta esta mision, porque han cambiado los militares, y ha
     cambiado la relacion que estos tienen con los gobernantes civiles y con la
     sociedad.
      
     El Movimiento Estudiantil de 1968 es el parteaguas en esta relacion. Por
 muchos anos, enalgunos circulos militares se manejo la tesis de que la matanza
  del 2 de octubre en Tlatelolco fue el resultado de una ``trampa''. El general
   Marcelino Garcia Barragan (entonces secretario de la Defensa) lo expreso con
     mucha claridad cuando dijo que el ejercito fue recibido con ``nutridas
     descargas de armas de fuego que se hicieron desde distintos puntos de las
     azoteas y partes altas de los edificios'' de Tlatelolco. De acuerdo a esta
   version, cuando el ejercito respondio los estudiantes quedaron en medio del
     fuego cruzado. 
     
     Con los anos se ha podido establecer que, en efecto, la matanza del 2 de
     octubre se inicio con una agresion al ejercito, pero nunca ha quedado
     establecido quienes eran los civiles que empezaron a disparar. La evidencia
     mas reciente es que los pistoleros estaban coordinados desde un centro de
 mando establecido en la Secretaria de Relaciones Exteriores y en el cual estaba
     personal de la Direccion Federal de Seguridad (dependiente de Gobernacion).
De ser esto cierto, los autores de la trampa al ejercito estaban en el gobierno.
       
     Desde otra perspectiva, la verdadera trampa para las fuerzas armadas no
     empezo en Tlatelolco sino mucho antes, cuando los militares aceptaron ser
instrumentos de control o eliminacion de las protestas contra el regimen. Leon,
     Chilpancingo, Morelos, San Luis Potosi, Morelia, Chiapas son puntos del
     mapa que registra los momentos en que los gobernantes echaron mano de los
  militares para acabar, por la fuerza, con movimientos independientes, muchos
     de los cuales eran legitimos y actuaban en la legalidad.
      
   Vistas asi las cosas, el 68 fue el momento mas tragico, pero no el znico, de
     una relacion de sometimiento y manipulacion que perjudico a la institucion
     militar. A partir del 68 se inicia al interior de las fuerzas armadas una
     revolucion silenciosa que tiene varias vertientes. 
      
 La primera es el enfasis en la profesionalizacion que por un lado significa la
     adquisicion de armamento que ha mejorado muchisimo la capacidad de fuego y
     movilidad. Parte de ese equipo fue el que se mostro en el desfile del 5 de
     mayo en Puebla y que impresiono tanto aquienes lo vieron. 
      
  Simultaneamente se dio un esfuerzo sistematico por mejorar la capacitacion de
     los mandos militares. Por ejemplo, en 1981 las secretarias de la Defensa y
     Marina crearon el Colegio de la Defensa Nacional y el Centro de Estudios
     Superiores de Mando y Seguridad Nacional, respectivamente.
      
  Este proceso se acelero y complemento durante el sexenio anterior, cuando el
     entonces secretario de la Defensa, general Antonio Riviello Bazan impulso
     reformas internas que mejoraron la preparacion castrense y acabaron con
 arbitrariedades, como la costumbre de algunos jefes de hacerles prestamos a la
     tropa con intereses leoninos.
      
     Una consecuencia de todo lo anterior fue un cambio fundamental en las
  relaciones con los gobernantes civiles. Lo esencial de la transformacion fue
 que las fuerzas armadas dejaron de ser los obedientes represores que resolvian
     por la fuerza los enredos creados por gobernantes civiles. El contraste es
  notable. A diferencia de la decada de los anos sesenta, durante el sexenio de
 Carlos Salinas el ejercito no participo en el control de las manifestaciones de
   opositores. En los dos casos en que salieron  Chilpancingo 1989 y Michoacan
     1992  tuvieron mucho cuidado de hacerlo como una medida preventiva. En
 esta revolucion de las actitudes esta la verdadera modernizacion de las fuerzas
 armadas; y esa es una de las razones por la que es la institucion gubernamental
     mas prestigiada.
      
     Desafortunadamente, estas reformas no se conocen lo suficiente porque
persiste el viejo tabu de no hablar sobre el ejercito, y porque este carece de un
     mecanismo moderno para relacionarse y comunicarse con la sociedad.
      
  Con estos antecedentes hay que incorporar el impacto de Chiapas. Una actitud
 muy peligrosa, y bastante generalizada, es la de polarizar la opinion sobre los
zapatistas y elejercito. Los partidarios de uno y otro encuentran elementos para
  descalificarse mutuamente imputando a uno de ellos la responsabilidad de cada
   ciclo de tensiones. Seria absurdo negarlos excesos que se han cometido, pero
     es tambien irresponsable minimizar la mesura y el pragmatismo que tambien
     han mostrado el zapatismo y el ejercito.
      
     El delicado equilibrio puede romperse y por eso resulta tan importante el
  desfile y el discurso del secretario de la Defensa del 5 de mayo. Los mensajes
 son dos. Por un lado ensenaron su poderio, y el general Cervantes Aguirre se
     pronuncio contra la claudicacion y reitero la lealtad al Presidente de la
  Repzblica. Pero por el otro, hablo explicitamente contra el autoritarismo y a
     favor de la legalidad.
      
   Si se ve lo que paso el 5 de mayo con la logica de la historia bosquejada, se
     reduce la contradiccion en los mensajes. A nuestras fuerzas armadas les
     preocupa el pais y la preservacion de la institucion, y lo peor que podria
 pasarle a Mexico y al ejercito seria una guerra en Chiapas o un endurecimiento
   autoritario. A ningzn ejercito honra el andar cazando indigenas por la selva
 (como lo hizo el ejercito porfirista con los mayas y los yaquis) o persiguiendo
   periodistas o lideres opositores. No solo eso, sino que seria una guerra que
     desentona con los aires que soplan en el mundo y la region, y tal vez mas
     importante, con el estado de la economia.
      
 La mejor salida para el ejercito, y ese es el mensaje de fondo, esta en que la
     paz en Chiapas sea con honor; es decir, que el ejercito no pague la cuenta,
 como paso en Tlatelolco. Los zapatistas quieren lo mismo y algo mas: justicia.
  La znica forma logica y viable de tener paz y honor para ambos es a traves de
     la democratizacion integral, de la modernizacion de las instituciones
     nacionales. Tiene razon el general Cervantes cuando dice que sin
     autoritarismos y con la ``razon del derecho'' es que se sirve el ``interes
colectivo y pacifico de la nacion'' y acierta cuando agrega que la ``historia es
     mucho mas que la economia''.
      
     Asi pues, no me parece aventurado concluir que, por la modernizacion que
 han experimentado las fuerzas armadas, lo que mejor sirve a sus intereses, y a
  los de la nacion, es la paz y la democracia. Faltara ver si los negociadores y
los actores del futuro de Chiapas, y de la nacion, entienden esta oportunidad, o
  si tendran exito aquellos que quisieran ponerle nuevas trampas a los militares
     como forma de mantener sus privilegios.